New Year. New Dante
El ex pretencioso murió.
En diciembre del 2025 me explotó la bomba en la cara. No me puedo quejar (con lo que me gusta quejarme) y tampoco puedo decir que no la vi venir. Porque la bomba la fabriqué yo mismo y mi conocimiento sobre fabricación de bombas es nulo. Aparte fui desprolijo y la cuidé como un padre negligente que no sabe que a los bebés se los sostiene de la nuca cuando les haces upa. Hice jueguitos con la bomba, la dejaba cerca del fuego, la sujeté despues de nadar en nafta y prendí fósforos cerca de ella de forma compulsiva hasta que se me consumian en la mano. Hasta que en diciembre del 2025, como les decía, me explotó en la cara. Y en esa explosión fui perdiendo capas de mi personalidad, como si fuese un calendario de adviento pero que en vez de dar, te quita. Una especie de triptease como Robbie Williams en “Rock DJ”, pero en vez de deshacerme de músculos, me deshago de rasgos de carácter y detalles que me hacen único. ¿A ver qué toca el 17 de diciembre? Uy, mi colección de remeras con inscripciones irónicas y de bandas indie. Adiós remera de Love will tear us apart. Adios remera con dibujo de una medialuna que dice “MILF: man I love facturas”. Se van a la basura. ¿A ver de qué me desprendo el 18 de diciembre? Uy, adios a la playlist de 7 horas compuesta solo con cacniones que duran menos de dos minutos y por supuesto contiene un par de canciones de 2 Minutos. Delete. Pero bueno, como dice Roberto Bolaño en Los Detectives Salvajes, fue sin querer queriendo. Necesitaba que pase y ya debe ser como la quinta bomba que hago explotar y quedo como el coyote, carbonizado y con un cartel que dice “AUCH”. Era menester volver a un estado primal o sea, al Dante Avatar. Así limpito. Creí que iba a sostener el Dante intelectual uno o dos años más pero como buen sagitariano me aburrí antes de tiempo. "I was bored before I even began" canta el mejor de los nuestros. Ya no me representa nada. Ni las personas que conocí este último tiempo, ni los discos con los que me obsesioné. Ni siquiera los panqueques hechos con un scoop de proteína, avena y chips de chocolate. Basta del mundo fit. Quiero ser gordo otra vez. Este año voy a desayunar todos los días un cortado con 3 medialunas de manteca en el mismo café. Estoy eligiendo cuál. El viejo Dante elegiría un bar “notable”. Que imbécil. Iría a Varela Varelita a levantarse treintañeras, y hablaría de “fragmentos de un discurso amoroso”. Ah, cuantos recuerdos. Tantas víctimas. Pero ya está. El nuevo Dante quiere un bar onda el Torino de Juan B. Justo, con esa modernidad menemista que calculo siempre fue de mal gusto pero los años lo acentuaron. Quiero una Selva Negra en el mostrador, masitas finas con crema y pedacitos de durazno, sin rastros de pastelería con Nutella y Oreo. Que tenga un pelotero triste donde padres puedan depositar a sus niños con TDAH, así pueden hablar del divorcio con los tips que aprendieron en la terapia de pareja. Mientras tanto, yo me levantaría a la chica que le hace maquillaje artistico a los nenes. Le haría chistes mientras le dibuja una máscara de spider man a uno. Interactuaría con el pequeño hombre araña para que piense que soy un tipazo. Ya estoy visualizando todo. Hay cosas que vienen de fábrica, puedo cambiar de desayuno pero no me puedo traicionar. El desayuno en todas mis versiones sigue siendo mi comida preferida y así lo será con Dante bombero, Dante músico, Dante poeta. En enero, con la ciudad derritiéndose, me encerré en mi departamento con el aire en 16 y comencé a moldear mi nueva persona. Estoy emocionado. Ya se qué voy a pensar, cómo voy a hablar, que intereses nuevos voy a tener, cuales seran esos hechos fundacionales que forjaron mi peculiar personalidad y que cosas me triggerean porque encienden mi trauma. Sólo me falta elegir cuál va a ser mi película favorita. ¡Cómo me divierte seleccionar una película nueva! Tiene que ser por un motivo poco esperable para sorprender con mi pensamiento lateral. Una de las finalistas a ser mi nueva película favorita es The nightmare Before Christmas. Primero porque descoloca elegir una película infantil y animada medio olvidada. Segundo, desarma expectativas que alguien tan culto como yo elija una película de Tim Burton. Y para rematar y sorprender aún más, voy decir que es “la película de romance de todos los tiempos”. Será mi coartada emocional para que vuelen las tangas por el aire. Despertará suspiros. Brillante. Nadie sospecha de los que hablan de amor. Todo el mundo se deja engañar. Un momento, no. No no y no. Ese es el viejo Dante, el pedante, el snob. Banco la búsqueda porque en realidad la película favorita del Dante anterior sería una de Tarkovski, pero The nightmare before Christmas sigue percibiendose como una jugarreta del típico Dante. Tengo que alejarme más. El Padrino 3 podría ser una opción. Seguiré pensando mientras voy bloqueando gente que ya no me interesa. Incluso creo que tambien quiero cambiar de barrio. Adios Villa Urquiza, hola eh…¿Barrio Norte?
